Soy Nina Angela Ramirez Trujillo nací en Tingo María, Departamento de Huánuco, el 29 de junio de 1961, estudié primaria en la I.E. " Sagrada Familia" de mi tierra natal, secundaria en la I.E. " Juana Alarco de D." Miraflores, mis estudios superiores las realicé en la U.P. San Martín de P. - Santa Anita, soy Bachiller en Servicio Social, en 1986 vine al norte del Perú por un convenio por 3 años para trabajar en la diocesis de Piura, me encargaron las horas de religión en las II.EE. Ricardo Palma de Miramar y Jorge Basadre de Vichayal, por esas cosas que tiene la vida preparada para cada persona, me enamoré de Arturo Coronado un gran joven por esa época participante del grupo de Jóvenes de la Parroquia San Felipe Neri de Vichayal, vine por 3 años al norte del Perú y me quedé sin pensar, todo por amor, no pensé ser profesora y tuve la suerte de laborar como docente en la época en que el partido aprista nombraba a los docentes sin ser profesionales de la educación, Y YO SALÍ BENEFICIADA, en la práctica fui elegida para desempeñarme como docente, por ello llegué a la conclusión de que la docencia es una VOCACIÓN, un llamado de Jesús para cumplir su misma misión, de educar, de acompañar, de formar niños y jóvenes deseosos de ser alguién en la vida, en 1990 me casé con el mejor hombre del mundo, él me ayuda en todos los campos de mi vida, soy inmensamente feliz con él y con mis tres hijos que son la razón de mi vida.
Trabajo en la I.E. N° 14773 de Miramar, tuve la gran suerte en el 2001 de recibir la encargatura de la dirección de la I.E. donde laboro, esto me sirvió de mucho, porque crecí profesionalmente, aunque fueron 2 años muy duros, porque descubrí que hay muchos docentes que son más de ocasión que por vocación, hay que trabajar para tratar de desterrar esto y ayudar a descubrir a los docentes que la DOCENCIA ES UNA VOCACIÓN.
Este nuevo enfoque supone que “los docentes actuarán como guía, como modelos como puntos de referencia en el proceso de aprendizaje. El actor central del proceso es el alumno apoyado por un guía experto y un medio ambiente estimulante que sólo el docente y la escuela pueden ofrecer” (Tedesco, J.C. 1998).
El educador ya no es el único poseedor de los conocimientos y el responsable exclusivo de su transmisión y generación sino que debe asumir la función de dinamizador de la incorporación de contenidos por lo que sería conveniente manejar un horizonte de conocimientos mucho más amplio que el correspondiente a su área disciplinar.